TIERRA INDÍGENA ARAPUÁ: EL TERRITORIO RESISTE LA EXPANSIÓN DE LA AGROINDUSTRIA Y EXPERIMENTA UNA INTENSA LUCHA POR LA DEMARCACIÓN

La tierra indígena arapuá, situada en la región del Alto Cauamé, municipio de Alto Alegre, a 90 km de Boa Vista, es una de las cuatro tierras pendientes de demarcación en Roraima. El proceso está pendiente en el Tribunal Federal del Estado y cuenta con una reciente decisión que establece un plazo para que la Fundación Nacional de Pueblos Indígenas (Funai) cree el grupo de trabajo (WG) para llevar a cabo los contextos socioambientales, culturales y de otro tipo que subsidiarán el proceso de demarcación.

Con el acceso a través de la RR-205 desde Boa Vista, la ruta hacia Arapuá ya muestra la desastrosa realidad como resultado de la expansión de la agroindustria en el estado, especialmente la plantación de soja. Una realidad que se observa en otros municipios como Bonfim, extensas áreas a lo largo de la RR-401 y cerca de las comunidades indígenas destinadas a la plantación de soja.

El paisaje natural, conocido como arado, quedaba eclipsado por el arado preparado para la plantación de monocultivos, como soja y maíz, así como pastos para el ganado. Una de las principales plantas autóctonas del arado, el caimbé, que fue destruido o arrancado para dar paso al latifundio que crece cada vez más en el estado, ya no es visible.

La comunidad indígena arapuá, un lugar que resiste la expansión de la agroindustria, pero también ejemplo de preservación ambiental y vivienda ancestral, será el lugar de la Asamblea Extraordinaria y la II Reunión Ampliada del Consejo Indígena de Roraima (CIR). Habrá dos eventos a nivel estatal que se celebrarán a principios de diciembre.

Una delegación compuesta por los coordinadores regionales de las tuxauas y mujeres, de las regiones de Raposa y Serra da Lua, además de la coordinación ejecutiva del CIR y el asesor jurídico, visitó la comunidad arapuá el pasado sábado (28), para revisar la estructura del lugar, pero, principalmente, para reafirmar el apoyo a la lucha por el territorio ancestral de los pueblos indígenas Wapichana y Macuxi.

La diferencia de entorno entre el territorio y el pastizal ganadero es grande. Al entrar en el territorio arapuá, se puede sentir el viento que proviene de las palmeras y el bosque, que aún se conservan. Mientras tanto, en el arado y el pasto, el calor abrasador se apodera de una extensa zona ocupada por los terratenientes.

Las puertas de las fincas, a veces cerradas con candados, que dan acceso a la comunidad reflejan el clima de tensión, amenazas y persecución. En la entrada que da acceso al territorio, pronto se puede ver el cartel "prohibido cazar y pescar", señalando la invasión.

Pasar por las puertas y llegar a la comunidad es un suspiro de alivio y al mismo tiempo esperanza. Los buritizais, los arroyos que resisten la sequía, las viviendas tradicionales, muchas cubiertas de paja de inajá, típicas de un territorio wapichana, reconciliadas con la gente que habla su lengua materna, la mayoría wapichana, son el mayor ejemplo de lucha, resistencia y ascendencia indígena en Roraima y en Brasil.

Lavrado protegido por los líderes de la región
Lavrado protegido por los líderes de la región

Semillas para la vida

La motivación de las mujeres en el trabajo del huerto comunitario y el suelo fértil para la producción ecológica también son componentes que simbolizan esta experiencia tradicional preservada. En la ocasión, encabezadas por las mujeres, la coordinadora regional Valtelina de Souza y el local Dalva Emiliano, la delegación visitó el jardín femenino. Allí cultivan yuca, yuca y otros productos ecológicos.

Celebrando el momento de abundancia y fortaleciendo la iniciativa, la secretaria del Movimiento de Mujeres Indígenas del CIR, Kelliane Wapichana, entregó semillas de las Serras, Centro Willimon, Serra da Lua y otras regiones.

"Estamos entregando la suma de esta diversidad y esta rica biodiversidad que son nuestras semillas tradicionales", subrayó Kelliane al entregar las semillas. Destacando el trabajo de las mujeres, la coordinadora regional Valterlina de Souza recordó la situación de sequía en las comunidades, donde varias sufren la pérdida de semillas y productos, especialmente la yuca.

"Hoy estamos atravesando un momento de cambio climático. Muchas comunidades aún no pueden tener la plantación que solían tener, pero aquí, gracias a Dios, todavía la tenemos, incluso con mucha abundancia. Esto está muy bien", dijo Valterlina, satisfecha con el trabajo de las mujeres en el campo.

Reunión con los Coordinadores Regionales Visita a la Tierra Indígena Arapuá
Reunión con los Coordinadores Regionales Visita a la Tierra Indígena Arapuá

Lucha colectiva por el reconocimiento territorial

Durante la visita y en compañía de líderes indígenas de otras regiones del estado, Raposa, Baixo Cotingo, Serra da Lua, Amajari, Murupu y Tabaio, la comunidad se esforzó en liderar a la delegación hasta el límite del territorio. La ruta desde el centro de la comunidad hasta el límite era de aproximadamente 3 km, la mitad de los cuales se recorrió con un agricultor de la región. Niños, jóvenes y mujeres participaron en este momento histórico.

Así como todo el proceso de demarcación o reconocimiento territorial no fue ni es fácil, para Arapuá tampoco lo será. Pero, para apoyar esta lucha, la lucha colectiva, líderes como Valério Eurico, coordinador regional de Raposa, de la tierra indígena de Raposa Serra do Sol, Alessandro Chagas, de la tierra indígena de Serra da Moça, Lázaro Alessandre, de la tierra indígena Manoá-Pium, y otras tierras ya delimitadas, estuvieron en el territorio reafirmando su apoyo.

"Estamos aquí en la tierra indígena arapuá, una tierra muy pequeña. Comparada con la tierra indígena de Raposa Serra do Sol, aquí es muy pequeña, pero estamos aquí para apoyar y fortalecer el trabajo de demarcación", dijo Eurico.

Desde la tierra indígena de la Serra da Moça, la región de Murupu, una región que también sufre el avance de la soja y otras invasiones, Alessandro reforzó el orgullo de estar en el territorio y de ver la fuerza de la gente en la lucha por la tierra. "Es un orgullo formar parte de la comunidad arapuá y ver la lucha de la gente que vive en 600 hectáreas. Esto es como desgarrarnos la piel por sentir el dolor de quienes viven aquí", dijo Chagas, recordando la lucha en la región de Murupu. "El miedo es parte de la lucha, pero estamos aquí para brindar nuestro apoyo", añadió.

Durante cinco años, el Consejo Indígena de Roraima (CIR) ha estado siguiendo el proceso de demarcación de las tierras indígenas arapuá. Por tercera vez en el territorio, el abogado indígena y asesor jurídico del CIR, Ivo Makuxi, volvió a estar y esta vez trajo la buena noticia de los primeros pasos en el tramitación de la solicitud.

"Nos alegra celebrar este pequeño momento de avance. A partir del próximo año, Funai tendrá que venir aquí para estudiar las tierras indígenas arapuás e iniciar el proceso de demarcación. Estoy seguro de que celebraremos este logro suyo", celebró Ivo, al informar sobre la decisión del tribunal a favor de los pueblos indígenas.

La decisión de crear el grupo de trabajo por parte de Funai fue resultado de un acuerdo alcanzado entre la Fiscalía Federal, autora de la solicitud, la Fundación Nacional de Pueblos Indígenas (Funai), la Unión Federal y la presencia de líderes comunitarios y el Consejo Indígena de Roraima (CIR), en una reunión el 14 de septiembre de este año. Fue un primer resultado positivo y favorable para la comunidad de Arapuá.

El coordinador general del CIR, Edinho Batista, al hablar sobre la visita a la comunidad, lugar de dos eventos, recalcó que también era para fortalecer la comunidad. "Nuestra presencia es fortalecer a la comunidad para reconocer realmente que este es territorio indígena y donde ha habido gente durante mucho tiempo", reforzó.

Con rostro alegre, Tuxaua Gustavo Fernando, de 61 años, al dejar sus consideraciones, se esforzó por hablar en la lengua tradicional Wapichana. Traducido por la profesora Joice Wapichana de Novo Paraíso, Gustavo agradeció a los líderes su presencia y recalcó que este es el territorio tradicional.

"Nos quitaron la tierra, los blancos nos quitaron la tierra y nos dejaron sin tierra para vivir", informó el Tuxaua, la realidad de la comunidad confinada entre la soja y el pastoreo ganadero.

La superficie actual es de 600 hectáreas y la comunidad reclama aproximadamente 27.946 hectáreas, una extensión que ocupa gran parte del bosque, arroyos, caza y otras fuentes de subsistencia. "Hoy no podemos pescar, no podemos tomar madera, no podemos hacer nada aquí. Pero hoy estoy muy feliz porque los familiares vinieron aquí para fortalecernos. Así es como tenemos que vivir, tenemos que ayudar a nuestros familiares de otros territorios", reforzó el Tuxaua.

En Roraima hay 36 tierras indígenas, 4 de las cuales están pendientes de demarcación. En Brasil hay más de 400 solicitudes, según datos de la Fundación Nacional de Pueblos Indígenas (Funai).

Arapuá, con 17 familias y 57 personas, incluso confinada entre pastos de soja y ganado, es una tierra indígena de ocupación tradicional e histórica. Durante años, han exigido la demarcación.

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